El Hospital Regional de Antofagasta celebra el cincuentenario de su Unidad de Neurocirugía con un homenaje a todo el equipo médico y de salud que la integró. Desde los inicios en 1975, cuando un único especialista atendía casi exclusivamente casos de emergencias, hasta hoy, con siete neurocirujanos y modernos equipos, el trayecto de esta unidad ha sido una “crónica de progreso”, en palabras del propio Dr. Gustavo Soto, quien fuera por años jefe del servicio de Neurocirugía y próximo a su retiro.
Su relato evoca los comienzos modestos: “La neurocirugía, hace cincuenta años, tenía una organización muy particular”, recuerda el especialista Soto al reconstruir la época en que el Dr. Alfonso Asenjo Gómez, pionero y figura fundamental de la neurocirugía en Chile, dirigía la especialidad en el país con “verticalidad única, ya que él mismo formaba a los nuevos especialistas y decidía quién iba a norte, centro o sur del territorio”.
Orígenes humildes (1975-1978)
En 1975 llegó a Antofagasta el Dr. Álvaro Palma, el primer neurocirujano de la región, enviado desde Santiago para resolver “los primeros casos neuroquirúrgicos de urgencia”. Con sólo su maletín de cirujano y las urgencias como guía, Palma se integró al incipiente Servicio de Cirugía y alivió vidas dañadas por traumatismos. Como anota Soto, en esos años “prácticamente lo que se hacía era solución de casos de urgencia; la gran mayoría de los pacientes complejos tenían que ser derivados a Santiago”.
En efecto, no había aún tomógrafos ni resonadores: “Aquí no había métodos de diagnóstico… se utilizaba mucho la neumoencefalografía y la angiografía como método”, destaca Soto. La unidad recién se formó de verdad al constituirse oficialmente en 1978, cuando los pacientes de Antofagasta empezaron a contar con atención especializada sin tanta derivación.
Consolidación del equipo (1978-1993)
Con el cierre de los años 70 y los 80, se sumaron nuevos neurocirujanos al Hospital Regional. El Dr. Simón Schoihet, un médico con “mirada visionaria”, lideró el crecimiento del servicio: “él forma un servicio, conforma un equipo”, explica Soto.
Al principio eran apenas tres médicos (como Guillermo Candia y Paulino Sepúlveda), y pronto se agregaron el Dr. Raúl Carrasco, el Dr. Lientur Taha y Rubén Manríquez, entre otros más. Fue entonces cuando se tomó conciencia de que “el crecimiento de nuestra especialidad es precisamente la suma del conocimiento de varios”, resalta el Dr. Soto.
Cada integrante aportó su experticia: por ejemplo, se incorporaron técnicas especializadas en columna y cabeza que antes no existían en Antofagasta. La cooperación interna fue clave en esta etapa: los cirujanos debatían casos complejos, retroalimentándose mutuamente en una especie de comunidad de sabiduría quirúrgica. Para entonces ya se manejaba localmente buena parte de las cirugías básicas (hernia discal, hematomas, tumores sencillos) y solo las patologías más complicadas seguían siendo derivadas.
Revolución tecnológica (1993-2000)
La década de los 90 supuso un punto de inflexión. El Dr. Gustavo Soto ingresó al servicio en 1993 justo cuando el hospital manejaba fondos extraordinarios tras el aluvión ocurrido en junio de 1991, lo que permitió renovar equipos: arribó el primer microscopio quirúrgico moderno y un escáner de tomografía, además de un intensificador de imagen para angiografías. Soto lo describe así: “Empecé a operar las aneurismas con imágenes que me daba el scanner. Entonces, la neurocirugía cambió”.
De la noche a la mañana se pasaba de solo atender emergencias por inspección clínica a planificar cirugías complejas con apoyo imagenológico. Con la nueva tecnología, el equipo resolvió aquí mismo la mayoría de las malformaciones vasculares y tumores cerebrales, así como traumatismos vertebrales. “Prácticamente, toda la cirugía vascular la hacíamos acá… y la parte columna la resolvíamos íntegramente”, afirma el doctor Soto.
En esa época también se introdujo la primera fijación vertebral usando sistemas de Luque y Harms, técnicas que corregían fracturas y deformidades de la columna. “La primera cirugía de columna la practiqué con ese sistema… y los pacientes salieron muy bien”, apunta con orgullo.
El equipo actual (2000-2025)
Hoy el Servicio de Neurocirugía del HRA cuenta con siete neurocirujanos dedicados, además de anestesiólogos especializados, enfermeras instrumentistas y personal de apoyo. “Somos siete neurocirujanos que estamos haciendo el trabajo”, confirma el Dr. Soto.
Cada miembro trae nuevos enfoques: por ejemplo, el Dr. Manuel Núñez se reconoce como “referente en fijación de columna” en el norte grande; el Dr. Ricardo Soto introdujo novedosas técnicas de neuroendoscopía para tratar hidrocefalia; y el Dr. Gabriel Millanao aplica endoscopía para tumores de base de cráneo y de hipófisis, antes inalcanzables en la región.
Asimismo, el personal de enfermería, los técnicos en enfermería (TENS) y los auxiliares han sido “pilares silenciosos” en todo este crecimiento. Como lo destaca el equipo directivo del HRA, detrás de cada cirugía exitosa hay un equipo multidisciplinario: en la conmemoración de estos 50 años se rinde homenaje no solo a los médicos, sino también a los enfermeros, TENS y auxiliares que con su vocación día a día sostienen el servicio.
Homenaje institucional y desafíos futuros
Para celebrar medio siglo de labor, las autoridades del Hospital Regional de Antofgasta rindieron homenaje al servicio. En ese contexto, los directivos hicieron énfasis en “el inmenso aporte” de la unidad a la salud de los pacientes de la macrozona norte del país.
Finalmente, el Dr. Antonio Cárdenas compartió los principales desafíos que enfrenta el servicio y la neurocirugía local, poniendo mirada fija hacia adelante con proyectos concretos propuestos por los propios integrantes del servicio: la creación de una “unidad de cuidados neurointensivos” para pacientes vasculares y politraumatizados, y una unidad de “tratamiento endovascular” para intervenir ictus y aneurismas por vía mínimamente invasiva. También propone ampliar la formación de personal especializado en estas áreas. En sus palabras: “tenemos que profundizar la formación de profesionales altamente calificados con alta especialización para el manejo de estos pacientes, con la incorporación de nuevas tecnologías”. Esa meta colectiva, según el Dr. Cárdenas, consolidará la posición de Antofagasta como centro de referencia para la neurocirugía en el norte de Chile.
Hoy, 50 años después, la Unidad de Neurocirugía del HRA es un servicio robusto y resiliente. Cada cita y cada vida operada suman a una historia de servicio público dedicada a los usuarios de la región, que el hospital celebra con gratitud y orgullo.
Este medio siglo apenas es un punto en la cronología; la siguiente página ya se escribe con la misión de seguir avanzando, siempre con el norte de poner la ciencia al servicio de la vida.
