“Plaza Ciudadana de Educación para la Salud y el Autocuidado” permite a futuras profesionales orientar a pacientes y realizar exámenes básicos en la explanada del Hospital Regional de Antofagasta.
Un valioso vínculo entre formación académica y servicio a la comunidad están desarrollando estudiantes de segundo año de la carrera de Enfermería de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Antofagasta (UA), quienes, en el marco de su primera práctica clínica extrahospitalaria, participan en la “Plaza Ciudadana de Educación para la Salud y el Autocuidado”.
La iniciativa que se lleva a cabo con la colaboración del Hospital Regional de Antofagasta, reúne entre abril y junio a 44 estudiantes junto a sus docentes, quienes entregan orientación en salud, realizan controles preventivos y promueven el autocuidado en usuarios que asisten al recinto hospitalario, ya sea por exámenes, consultas médicas o visitas a familiares.
Aprender haciendo: el primer acercamiento a la práctica clínica
Durante esta experiencia, las y los estudiantes aplican el Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA), una evaluación integral que incluye medición de presión arterial, glicemia, peso, talla e índice de masa corporal, además de la aplicación de cuestionarios asociados a hábitos de vida, consumo de alcohol, tabaco y salud mental.
Asimismo, las y los estudiantes educan a la población sobre la importancia de controles como el Papanicolaou, mamografías y exámenes preventivos de infecciones, además de orientar sobre derivaciones a centros de salud cuando es necesario.
La académica del Departamento de Enfermería de la UA, Dévora Muñoz Arenas, destacó el valor formativo de esta instancia, comentando que “esta práctica permite a los estudiantes tener su primer acercamiento real con pacientes en un entorno amigable. Aquí no solo aplican conocimientos técnicos, sino que desarrollan habilidades comunicacionales, empatía y una mirada integral de las personas”, explicó.
La docente agregó que este espacio también responde a una necesidad concreta de la comunidad. “Las personas llegan con dudas, muchas veces desinformadas, y se van acompañadas, escuchadas y con mayor claridad sobre su salud. Ese es un aporte muy significativo”, señaló Dévora Muñoz.
Vocación y compromiso desde el inicio
Para las estudiantes, esta experiencia marca un hito en su formación profesional. Yasniam Chuquiruna Mines valoró el contacto directo con los pacientes.
“Ha sido una experiencia muy bonita. Las personas se acercan con interés por su salud y uno puede orientarlas para prevenir enfermedades. Ojalá sigan viniendo y motivándose a cuidarse”, comentó.
En la misma línea, Jetzubely Iriarte Guerra destacó el aprendizaje en terreno.
“Es una forma muy abierta de interactuar con los pacientes. Muchos vienen con curiosidad y terminan interesados en mejorar su salud, lo que hace que la experiencia sea muy enriquecedora”, afirmó.
Por su parte, Alejandra Marín Cisternas resaltó la motivación de la comunidad.
“Muchos pacientes llegan con ganas de saber cómo están y dispuestos a cambiar hábitos. Eso nos demuestra que nuestro rol es importante y que podemos generar un impacto real”, indicó.
Mientras que Antonella Fuentes Flores puso énfasis en el vínculo humano que se genera.
“Uno logra conectar con las personas, conocer sus historias y entregarles apoyo. Eso hace que no se sientan como un número más, sino como alguien que realmente importa”, expresó.
Formación con sentido social
La “Plaza Ciudadana de Educación para la Salud y el Autocuidado” se enmarca en la asignatura “Educación para la Salud y el Autocuidado”, bajo una metodología de Aprendizaje + Servicio (A+S), que busca fortalecer competencias profesionales a través de la intervención directa en la comunidad.
Desde su implementación, esta iniciativa ha permitido atender a miles de personas cada año, consolidándose como un espacio clave tanto para la formación de futuras enfermeras y enfermeros como para la promoción de la salud en la región.
