Con una emotiva ceremonia realizada en el sector de Quebrada Bonilla, autoridades regionales, vecinos y representantes de la comunidad conmemoraron los 35 años del aluvión que afectó a Antofagasta el 18 de junio de 1991, una de las tragedias más significativas en la historia reciente de la ciudad.
La actividad fue encabezada por la delegada presidencial regional de Antofagasta, Katherinne López Rivera; el seremi de Obras Públicas, José Fuentes Llanquileo; y el alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic Burgos, y contempló el descubrimiento de una placa conmemorativa en homenaje a las víctimas, además de la plantación de un Algarrobo como símbolo de memoria, resiliencia y esperanza para las futuras generaciones.
La delegada presidencial regional, Katherinne López Rivera, indicó que “recordar esta tragedia significa mantener viva la memoria de lo ocurrido hace 35 años, pero también aprender de esa experiencia y transformarla en acciones concretas. Estas obras no solo ayudan a mitigar riesgos; son infraestructura pensada para proteger a las familias y salvar vidas”.
Por su parte, el alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic, destacó que “hace 35 años nuestra comuna enfrentó una de las tragedias más dolorosas de su historia. Aprendimos esa lección con mucho dolor, pero también fuimos capaces de avanzar. Hoy la ciudad está mucho mejor preparada para enfrentar este tipo de eventos gracias a obras como estas, que entregan mayor seguridad y tranquilidad a nuestros vecinos”.
En representación de la comunidad, Luis Muñoz Tirado, representante de la Liga Norte de Antofagasta, destacó la importancia de que las organizaciones sociales y deportivas del sector norte sean parte de estos espacios de memoria y prevención.
“Para nosotros es muy importante estar presentes junto a las autoridades y representar a los vecinos y deportistas del sector norte. También es importante recordar este evento que ocurrió hace 35 años y que hoy podemos enfrentar de una mejor manera gracias a obras tan relevantes como estas. Estas obras nos entregan mayor seguridad, nos dan tiempo para reaccionar y actuar de mejor manera frente a una emergencia, y eso es fundamental para nuestros vecinos, nuestras familias y nuestros deportistas”, señaló.
En tanto, el jefe de Zona de Carabineros Antofagasta, general Cristian Montre Soto, destacó la importancia del trabajo coordinado entre las distintas instituciones para enfrentar emergencias. “Ninguna institución puede enfrentar sola estos desafíos. Los mejores resultados se logran cuando existe una coordinación efectiva entre todos los actores involucrados, trabajando de manera integrada por la seguridad de la comunidad. Junto con ello, es fundamental promover el autocuidado y el respeto por estas obras de mitigación, que cumplen un rol esencial en la protección de las personas”, manifestó.
INVERSIÓN HISTÓRICA
Desde 1999, el Ministerio de Obras Públicas ha ejecutado cerca de $89 mil millones en obras de control aluvional en la Región de Antofagasta, construyendo más de 215 pozas decantadoras, 215 barreras y 387 muros estabilizadores para proteger a las comunidades frente a eventos hidrometeorológicos extremos.
En la comuna de Antofagasta, la inversión supera los $60 mil millones, permitiendo la construcción de 158 pozas decantadoras, 158 barreras de control aluvional y 384 muros estabilizadores de pendiente en distintas quebradas de la ciudad.
Al respecto, el seremi de Obras Públicas, José Fuentes Llanquileo, señaló que “Durante más de tres décadas hemos avanzado en infraestructura destinada a reducir riesgos y proteger a las personas. Hoy, a través de la Dirección de Obras Hidráulicas, contamos con una red de obras que permite resguardar gran parte de las quebradas priorizadas de Antofagasta y seguir avanzando hacia una ciudad más resiliente y preparada”.
Es por ello que las autoridades también recorrieron las obras de la segunda etapa de Construcción de Obras de Control Aluvional en Quebrada Bonilla, iniciativa que actualmente registra un 65% de avance físico. El proyecto considera una inversión sectorial de $5.028.549.434 y contempla la construcción de dos barreras, dos pozas decantadoras y 1.000 metros de canal aluvional en dirección a calle Nicolás Tirado, infraestructura destinada a controlar y conducir eventuales flujos provenientes de la cuenca.
Una vez finalizadas las obras de Quebrada Bonilla, Antofagasta contará con 12 quebradas intervenidas mediante infraestructura de control aluvional, fortaleciendo la capacidad de respuesta de la ciudad frente a eventos de origen natural y contribuyendo a la protección de miles de familias.
Finalmente, el director regional de Senapred, Ricardo Munizaga, destacó que las obras de control aluvional forman parte del sistema de gestión del riesgo implementado en la región, permitiendo fortalecer la preparación del territorio frente a fenómenos hidrometeorológicos y otros eventos de emergencia asociados al cambio climático.