La articulación entre los centros de salud de la región fue clave para garantizar la continuidad de las prestaciones de urgencia y el resguardo de funcionarios y usuarios.
Luego del sismo registrado el pasado lunes 25 de mayo en la región, la red asistencial pública no vio afectada su operatividad, resguardando de forma ininterrumpida la continuidad de las atenciones de urgencia para toda la comunidad. Este escenario vuelve a poner de manifiesto el rol fundamental que cumple la red de salud en este tipo de eventos de la naturaleza, donde la capacidad de respuesta institucional y la preparación para afrontar catástrofes son vitales para dar seguridad y protección a la ciudadanía.
Para cumplir con esta alta responsabilidad social y sanitaria, la coordinación técnica y el enlace directo entre las distintas unidades de emergencia y desastres de cada centro asistencial resultan indispensables. Es esta articulación en tiempo real la que permite que la red funcione como un solo cuerpo, absorbiendo los impactos del evento y manteniendo la operatividad de los servicios críticos.
Al respecto, la directora (s) del Servicio de Salud Antofagasta, Fabiola Roa, destacó la solidez del sistema y la capacidad de los equipos locales. “Queremos transmitir tranquilidad a la comunidad; nuestra red asistencial no tuvo grandes dificultades y, tras el sismo, siguió funcionando casi en su totalidad, salvo algunas afectaciones muy puntuales concentradas en la comuna de Calama. Como red de salud estamos preparados para afrontar estos eventos de la naturaleza, lo que nos permite reaccionar con rapidez y resguardar la continuidad de las prestaciones críticas”.
Por su parte, el encargado de la Unidad de Gestión del Riesgo en Emergencias y Desastres del SSA, Percy Hernández, explicó el despliegue técnico que sustenta esta labor e indicó que “nuestro trabajo frente a un sismo de estas características es activar de inmediato los protocolos de enlace y monitoreo con cada uno de los centros asistenciales de la red. Evaluamos en tiempo real el estado de las infraestructuras, el
funcionamiento de los servicios básicos de respaldo y la seguridad de los equipos humanos. Este trabajo articulado e inmediato es el que nos permite levantar diagnósticos tempranos, mitigar riesgos rápidamente como lo hicimos en Calama y asegurar que los dispositivos de urgencia sigan respondiendo a la ciudadanía sin interrupciones”.
A ello, el profesional añadió el valor del reporte oportuno desde cada recinto asistencial, manifestando que “todos los equipos de cada establecimiento reportaron oportuna y adecuadamente, lo que permitió tomar decisiones acertadas. Esto es fruto del trabajo de los equipos y directivos que comprenden que la emergencia y desastre es parte de su accionar continuo, focalizándose en las acciones de preparación ante eventos adversos”.
Este desempeño ante situaciones de contingencia responde a una planificación institucional de mejora continua. Hernández enfatizó que la Unidad de Gestión del Riesgo en Emergencias y Desastres, así como los equipos locales de cada establecimiento, se mantienen en constante capacitación y simulacros teóricos y prácticos: “Esta preparación permanente es la que permite un alto nivel de especialización y una respuesta eficiente en terreno en esta materia”.
Asimismo, ante eventos de esta magnitud, la institución activa de forma inmediata sus mesas técnicas y comités de gestión del riesgo, organizándose de manera oportuna con los lineamientos del Comité Provincial y Regional para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID). Esto asegura que las decisiones sectoriales se tomen con datos precisos y en completa sincronía con las autoridades regionales.
Con el objetivo de normalizar la totalidad de las prestaciones a la brevedad, los equipos técnicos mantienen el monitoreo constante de toda la infraestructura regional, resguardando las condiciones de seguridad tanto para funcionarios como para usuarios.
